Crónica de Coachella 2008: Viernes
Nos despertamos como a las 10 de la mañana. Pepe y yo nos habíamos dormido en la cama y Baylón escogió el piso, así que “ganó” el último lugar para la regadera. Yo elegí ir primero.
—Venían bien cansados, ¿verdad?—me dijo Doña Rosa, con ese acento cantadito de Meoqui. —¿Sí durmieron bien?
—Sí, gracias—.
—Pásele al baño pues, ahí hay toallas y todo—.
—Gracias—.
Examiné el baño y era evidente que esta era una casa humilde. Una botella de champú y un jabón en la regadera. Quizá no necesitaban más solo ella y su hija, pero cuando recordé que no había traído nada de eso comencé a sentirme mal.
Después de mi, siguió Pepe y finalmente Baylón. Para cuando los tres terminamos, ya nos habían preparado el desayuno. Qué pena.
Nosotros aún debatíamos dónde quedarnos por el resto de los días que duraba el festival.
—Oiga… disculpe, pero ¿podríamos aquí otros dos días?—dijo Baylón.
—Claro. Por supuesto. Esta es su casa—.
Mientras almorzábamos aprendimos que Doña Rosa y su esposo se habían venido de Meoqui hace más de cuarenta años, que su esposo y ella trabajaban pizcando fresas en los sembradíos cerca de Indio y en una planta donde fabricaban sartenes y cosas de esas. Su esposo murió hace ya varios años y como ella había trabajado tanto tiempo ahora vivía con ayuda del gobierno. El apartamento donde nos estábamos quedando era de esos para la gente de low income. Más pena.
Para las 11 a.m. ya estábamos trepados en mi auto y en camino a un Kinko’s, porque yo era el único que aún no tenía boleto y estaba esperando que los de Ticketmaster me lo enviaran por e-mail. Muy fresa, lo sé. Afortunadamente dimos rápidamente con él y en menos que lo pensamos ya estábamos en la fila de autos para entrar.
Tardamos ahí como una media hora hasta llegar al enorme estacionamiento, donde nos preparamos poniéndonos bloqueador y echándo todo lo necesario en la mochila de Baylón. El calor ya estaba a todo lo que da. De ahí la larga caminata hasta la entrada.
Una vez adentro, la primer parada fue en la carpa Sahara, para ver a DJ Mehdi.
(En el festival hay un escenario principal, un escenario secundario al lado y luego tres carpas enormes con capacidad más o menos para 15 mil, 10 mil y 5 mil personas, respectivamente: Sahara, Mojave y Gobi. Cada una con alguien tocando, así que casi todo el día hay 5 artistas tocando al mismo tiempo.)
Yo no conocía a este DJ, pero aparentemente es uno de los que Ed Banger Records, así que Baylón y Pepe tenían ganas de verlo. No estuvo nada mal, aunque cuando comenzó el set la gente como que todavía andaba cruda o dormida y casi no reaccionaba, pero 15 minutos despues todo mundo comenzó a agarrar los beats.
De ahí nos pasamos a la Gobi para ver a Porter. Un grupo mexa que yo tampoco conocía. La verdad no me impresionó (y no es por ser malinchista). Lo único que recuerdo es que por alguna razón el vocalista sonaba como Topo-Gigio de lo alto que quería cantar. Aunque sí hubo una sorpresa agradable: Natalia Lafourcade aparentemente andaba de compa con ellos y cantó vocales en las primeras dos rolas.
Por cierto, en el festival también ponen en exhibición algunas piezas de arte que te topas por todos lados, como esta, que se llama Big Rig Jig:
Luego, de regreso al Sahara rápidamente para ver a Midnight Juggernauts, un grupo australiano (¿?) que fueron uno de los que “descubrí” en el festival y de los que me hice verdaderamente fanático.
Ahora a ver a Battles, un grupo de “electrónica” experimental que veníamos escuchando en el camino de El Paso a Indio y que a los tres nos gustó bastante. Excepto por el vocoder, de electrónica tenían muy poco, en realidad casi todo se lo aventaban con la batería y el bajo y el baterista por alguna razón pone uno de los platillos bastante arriba, lo cual se me hizo algo extraño. Desafortunadamente llegamos tarde, así que las fotos salieron un poco lejanas.
Cuando Battles terminó tuvimos que hacer una pausa. El calor ya estaba arreciando bastante y el hambre también, así que nos dirigimos a una de las áreas de comida por una Heineken y algo comestible, que en mi caso acabó siendo algo de pizza.
Una leve pausa para jugar con una de las piezas de arte, Parábola, y ya con algo de energías, Pepe y yo nos fuimos a ver a Cut/Copy, otro grupo australiano que me cae bien. Tocan música electro-retro-ochentero. Bastante rico y bailable.
De ahí a ver a Múm, un grupo de islandia (¿? iceland) que yo no conocía, y que fué otro de mis “descubrimentos” en el festival. Quién sabe qué tiene ese país (quizá sean las noches interminables) que produce artistas y grupos que les encantan las rolas largas y tranquilas con mucha melodía (Björk, Sígur Ros y ahora, Múm).
Este grupo son como siete músicos, y de lo que más me impresionó es qué tan fácil se intercambiaban los instrumentos.
Desgraciadamente mucha de su música es “callada” y en algún momento comenzó a ser invadida por el punchis-punchis de la carpa de enseguida, donde estaba tocando Sandra Collins y aparentemente se había emocionado con el volúmen. Pero aún los de Múm no se agüitaron y mantuvieron la gracia:
—Acabamos de llegar de Islandia, y estamos soprendidos. California es igualito. Hay una luna hermosa y la gente es amable. Estamos en casa.
Después de eso nos separamos. Yo quería ver a The National, un grupo de Brooklyn, NY que se convirtió en uno de mis favoritos después del disco “Boxer”, que está excelente. Si no lo han escuchado, neta que corran, no caminen a su página de MySpace y échenle oido a algunas de las rolas como “Brainy” y “Slow Show”. Este era uno de los grupos en mi lista de “ver a huehui” y no desilusionaron pero para nada.
La noche comenzaba ahora a caer. Tenía algunos minutos mientras preparaban el escenario para el siguiente grupo que quería ver, así que me fuí a dar una vuelta. De noche, algunas de las piezas de arte comenzaron a cobrar vida.
El Big Rig Jig, de noche:
Y hasta la gente comenzó a verse como alienígenas.
Finalmente fue la hora del plato fuerte (al menos para mi): The Swell Season. ¿Qué puedo decir de ellos? Glen Hansard tiene un sentido del humor bastante bueno. Tocó la primer rola solo con su guitarra y al terminar se oía el ruido del escenario principal, donde estaban tocanto The Ranonteurs.
—How to be louder than The Raconteurs?
Y le hace una señal al de la cabina de sonido para que le suba. Y luego comenzó a tocar una rola que no le conocía cantando a madres. (El vato solo canta con su guitarra acústica, pero si lo ven le pone una friega a la pobre, y también tiene la capacidad de cantar entonado pero casi gritando). Solo digamos que ya no se escucharon los Raconteurs.
Pero después de terminar la rola se escuchaba un punchis-punchis de la carpa de enseguida.
—Now I have to beat Aphex Twin? Fuuuuck!
Jejeje. Al ratito ya salió Marketa Irglova y por supuesto que tocaron poca mater.
Antes de tocar “Falling Slowly” (la rola que ganó el Oscar), Hansard la presentó en su manera peculiar (de lo que recuerdo):
—This song is about what happens… you know when you write write a song you kinda hope it goes somewhere… and it’s like a ball that you kick into your neighbor’s yard. But then you kick it and it goes in to the next house, and then crosses the street and then goes accross the river and into the next town… and there’s this feeling of “did I really kick it that hard?” and there’s also this feeling of “I want my fuckin’ ball back”. This song is about that. Actually this song is not about that at all, this song is about being in love… tonight.
Tocaron más canciones y luego en algún momento comenzó a contar que se había topado a Kim Deal de Pixies en donde les tienen la comida. Así que decidieron tocar un cover de “Cactus”. En medio de la rola se le rompe una cuerda a la guitarra, pero le sigue. Uno de los roadies le trae una eléctrica y le sigue con esa. Marketa le ajusta las perillas mientras toca (sin albur).
En fin véanlo ustedes mismos (este video sí lo tomé yo):
Tocaron otra rola y al terminar, de nuevo se oía el ruido del escenario principal. Así que comenzó a regársela a Jack Johnson, pero luego alguien del público le dijo que era The Verve… pues también a ellos se la regó:
Ya casi al final, y por si fuera poco, el baterista de The National los acompañó a tocar un par de rolas, y decidieron tocar “The Model” una rola de Kraftwerk:
Al terminar su set. Me pasé enseguida a ver qué alcanzaba a ver de The Verve, quienes estaban en las últimas rolas y tocaron la ultra-trillada “Bittersweet Symphony”.
Vaya día.
(Continuará…)



















