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lunes 26 de mayo de 2008

Lo que permitimos

Guerra. Odio esa palabra. La odio porque los políticos, los presidentes y los periódicos la han malgastado tanto que la gente ya no sabe lo que en realidad significa.

Guerra significa muerte. Nosotros contra ellos. Guerra significa que mi familia está en peligro y que yo mismo agarraría un fusil para protegerla. Mexicanos al grito de guerra. Mexicanos yendo a la muerte.

Los encabezados se han vuelto todo números. Recuentan el número de víctimas. "Van ocho...". "Muere uno en Parral". "Mueren tres en Villa Ahumada". "Quince más...". Convertimos a los muertos en números para no recordar los nombres y así poder olvidarlos. Y no nos molestaban porque solo eran narcos ¿verdad? Los encajuelados y los levantados, se sabía, andaban en el tocadero y cuando andas en el tocadero tarde o temprano te toca. Eso es lo que sabíamos. Y con el paso de los días y de los años permitimos que todo esto sucediera. Yo permití que esto pasara.

—Por mi, que se maten entre ellos y nos dejen en paz—.

Pero estas últimas semanas algo ha cambiado. Las víctimas ya no son sólo narcos. Ahora los muertos son gente que no andaba en el tocadero. Empresarios. Niños. Un lavacarros. Estos últimos días siento que la guerra está sobre nosotros. Lo ha estado ya por un tiempo, pero no lo quisimos ver.

—No mames, dos en una semana—me dijo mi hermana, refiriéndose a un conocido y un amigo de ella de más de veinte años que habían sido baleados sin ninguna razón aparente. Ella es gerente de un bar, al igual que lo eran ellos. —¿Defiende mi reputación, eh mamá? Dígales que que yo no andaba metida en nada—le dijo bromeando en serio para que no se preocupara y para canalizar su propio miedo ante el simple hecho de que ir a trabajar podría costarle la vida.

Dos días después mataron a Willie Moya, su jefe y amigo. Willie era el dueño de muchos centros nocturnos y no andaba en negocios turbios.  Él y ella se conocían desde los ochentas, y lo estimaba enormemente. Cuando él accedió a comprar la mitad del bar, lo hizo con la condición que mi hermana fuera la encargada. La noticia de su muerte la arrasó. Entre llantos e incredulidad se asomó el dolor que sentía. —"No hay que entrar en pánico" nos dijo cuando empezó todo esto... ese cabrón era el hombre más bueno que había.

—Yo creo que estaría bueno que te tomaras unas vacaciones de unos seis meses... o que te vengas a trabajar conmigo—le pidió mi prima por teléfono. Otro tío aconsejó lo mismo.

Y fue entonces cuando no pude evitar preguntarme ¿por qué?

—No es posible que una persona que ha trabajado honestamente toda su vida tenga que sentir miedo por unos cuantos cobardes. ¿De qué otra forma podría llamarle a aquellos que atacan a personas desarmadas? La gente ya no sale a las calles.  No es posible que dejemos que nos roben nuestra libertad. ¡No es posible!

—No te quejes de lo que toleras—me recordó otra voz en mi cabeza.

Dicen que cuando alguien te amenaza puedes tener dos reacciones: miedo o coraje. Yo escojo coraje. Me es más productivo.

—Más vale morir de pie que vivir de rodillas—.

—Ya rezamos suficiente, carajo—.

—Tu sabes que Diosito nos escucha pero ¿qué demonios, exactamente, es lo que queremos que Él haga? ¿Mandar una legión de ángeles?—.

—Esos sí son cabrones, nomás ve lo que que hicieron con Sodoma y Gomorra—.

—Y si le reclamáramos: "¿Porqué no haces nada?", probablemente nos contestaría: "Por supuesto que hice algo, ¡te hice a ti! ¿O a qué crees que me refería con ayúdate que yo te ayudaré?"—.

—Necesitamos hacer algo. El señor presidente ha declarado la guerra al narco. Diez años tarde, pero finalmente lo hizo. Sin embargo, no es suficiente declararla, hay que tomar medidas para ganarla. ¿Dónde está la ofensiva del ejército? Quiero empezar a ver otro tipo de encabezados: "Mueren 8 narcos en enfrentamiento con el ejército..." "Quince narcos muertos en Villa Ahumada..." "Siete más..."—.

—¿Por qué no declararlos como traidores? Después de todo, aquellos que aterrorizan al pueblo mexicano son precisamente eso, traidores a la patria. Una vez declarados podríamos fusilarlos. Públicamente. O decapitarlos y dejar sus cuerpos en la calle, como lo hacen ellos. Recuperar el monopolio de violencia—.

—Y si el gobierno, la policía y el ejército no nos defienden, por corrupción, cobardía o incompetencia, ¡que se levante una revolución, chinga'o! ¡Como las de nuestros abuelos! ¿Qué pasaría si los nos alzáramos contra el narco? ¿Qué pasaría si los mexicanos nos diéramos cuenta de nuestro poder, de nuestros números y decidiéramos arrancar este cáncer de nuestro país?—.

Mexicanos, el acero aprestad y el bridón, que existe un enemigo que profana este suelo: nosotros.

Antes, patria, que inermes tu hijos
Bajo el yugo su cuello dobleguen
Tus campiñas con sangre se rieguen
Sobre la sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
Se derrumben con hórrido estruendo,
Y sus ruinas existan diciendo:
De mil héroes la patria aquí fué.

Sangre y matanza. Quizá eso es lo que siempre hemos sido. Desde los Aztecas hasta la Revolución y los cincuenta o sesenta años que le siguieron. Quizá esta no es más que la guerra de nuestra generación.

—Pero ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego—.

Muy adentro de mi hay una voz que susurra.

—Existe algo más fuerte que todo este miedo, coraje y dolor. Algo más poderoso que cualquier capo. Recuerda: el amor—.

Sin embargo, siento que soy demasiado simio para saber cómo hacerlo brotar.

Comencé a soñar y me vi parado en la esquina de la Triunfo de la República y Plutarco Elías Calles. Caminaba por entre los autos que se detenían en cada semáforo y llevaba colgado un anuncio enorme en el pecho y la espalda, cada uno con un mensaje. En el frente tenía pintado un blanco y decía: "Hermano narco, este día podrás matarme, podrás callar a alguien como yo..." "...pero recuerda que el Señor es más poderoso que tú y que tus jefes, y hará justicia en esta vida o la siguiente."

—Arrepiéntete y cambia, antes que sea demasiado tarde. Que después ni tus santos ni nosotros tus hermanos podremos hacer algo por ti. Te amo, hermano. Así que pidamos perdón al verdadero Jefe, antes que decida atender nuestras plegarias y nos inviten a todos a pasar a La Chingada.

viernes 11 de abril de 2008

La Generación M: Al borde del un nuevo cambio

Hoy me tocó dar una plática bastante diferente a la que estoy acostumbrado.  Resulta que los chavos de la carrera de Tecnologías Computacionales del Tec de Monterrey Campus Juárez (mi "alma mater") hicieron un evento llamado El Congreso con la finalidad de atraer a más chavos (y chavas, claro, si no qué chiste) de las prepas y secundarias locales hacia las carreras de "sistemas".

Aparentemente algunos de ellos habían leído mi blog y me enviaron un correo para invitarme a participar como expositor, lo cual se me hizo un honor.  Se siente medio raro regresar a la escuela de donde te graduaste para "enseñar algo".  Pero cuando me dijeron que la audiencia serían principalmente lepes de preparatoria comencé a ponerme un poco nervioso.  Después de todo, han pasado casi 10 años—a ver díaganlo: "uuuuuuuuuuuuu!"—desde que dejé de dar clases, y no me paraba a hablar enfrente de un grupo de esa edad.  Mi mente inmediatamente comenzó a dar vueltas: "Demonios, ¿de qué les puedo hablar? ¿De qué manera puedo encontrar un tema donde tengamos algo en común, y que hable de tecnología?" 

Pensándola un poco más caí en cuenta que muchos de estos chicos, son modelo 90 o más reciente—osea que nacieron después de 1990—lo cual me hizo sentir más ruco todavía porque yo soy setentayquíhúbole.  Mientras más lo pensaba más me era evidente que hay un a brecha entre esta generación y la mía.  Comencé a recordar cómo era el mundo cuando yo tenía la edad de ellos—hace 15 años más o menos—y cómo había cambiado el mundo desde entonces hasta ahora, hasta que me cayó el veinte: "¿y por qué no hablar precisamente sobre eso?".

Así que eché un poco de alucine este fue el resultado.

Generación i

La i es de internet.  Esta es la generación a la que creo que pertenezco.  En ella incluyo a las personas que eran adolescentes durante los pricipios de la década de 1990 y que nos tocó, por un lado, ver el nacimiento del internet—sí ya sé que el interné existía desde los 70s y 80s pero no fue sino hasta los 90s que el Web lo trajo a las masas ¿verdad?—y por otro lado presenciar cambios históricos a nivel mundial como la caída del comunismo.

 

Aún recuerdo ver en la televisión cómo derribaban el muro de Berlín.  Recuerdo ver también en la T.V. los tanques en Rusia mientras intentaron el golpe de estado contra Gorbachev y sentirme triste porque leí su libro sobre la perestroika y el glasnost.  Recuerdo la caída, país por país, de la cortina de hierro en Europa y también la primera Guerra del Golfo Pérsico donde una coalición de países decidió luchar contra Saddam Hussein.

Para cuando tuve edad de entrar en a la carrera en 1994, el mundo entero parecía enamorado de nuevo con el capitalismo y la apertura de mercados.  México llevaba poco que había firmado el TLC y en el Tec hasta inventaron carreras nuevas como la de Lic. en Comercio Internacional.  También por aquellos tiempos el internet comenzaba a salir de las escuelas y a entrar a los hogares.  El Tec, que hasta entonces había sido el único ISP de Cd. Juárez, le dejó eso a compañías como Infolink (si mal no recuerdo)—¿se acuerdan cuando tenían que pagarle a alguien y marcarles por teléfono con su módem para estar "en línea"? ¿No? Chin.

El caso es que se respiraba un ambiente de apertura.  En el lado tecnológico esa actitud comenzó a reflejarse en movimientos como el de Open Source.  Las personas comenzaron a colaborar a pesar de las grandes distancias gracias a la red que ahora cobraba vida.  Estábamos en plena "globalización 1.0", como lo describe Thomas Friedman y el mundo se estaba aplanando.  El internet había fomentado la globalización y la globalización ayudó al crecimiento de la red.  Por supuesto que ese momento no me dí cuenta de lo que ocurría porque estaba inmerso en él.  Para cuando me gradué de la carrera en 1998, "eso del e-mail" y de trabajar a distancia se había vuelto bastante común. 

Generación M

La M es de móbil, es decir un pochismo deformado mío de mobile phones, también conocidos como teléfonos celulares.  Esta es la generación que en estos momentos está en la adolescencia.

Cuando comencé mi plática, abrí con una pregunta: "¿Cómo sería tu vida... sin tu celular?"  Hubieran visto la reacción.  Fue una exclamación colectiva de auténtico horror: "¡Ay NOOoooo!", jejeje. "¿...sin Google? ¿...sin el Internet? ¿Qué música escucharías? ¿Qué sería diferente?"  Y ya cuando habían parado la oreja puse una diapositiva que decía: "Así era el mundo hace apenas 15 años".

A veces creo que no se le ha dado crédito a la impacto que han tenido los celulares—y sí, yo también considero que son odiosos y ojalá no los hubieran inventado, pero pues ni modo ya ganaron.  "En mis tiempos..."—como dicen los viejitos—los únicos que traían celulares eran los narcos y la gente de muuuucha lana.  Eran esos horrendos ladrillos Motorola que les duraba la pila una hora y podían se utilizados como arma de defensa personal.

 

Hoy en día parece que los chavitos nacen con el celular en la mano.  He visto niños de 7 y 8 años—entre ellos algunos de mis sobrinos—con celular propio, lo cual me parece absurdo, pero es la realidad.  Todo tipo de vagancias y mal comportamiento es videograbado con su teléfono para subirlo a YouTube.  Para ellos se ha convertido en una extensión de su persona.  Algunos de ellos incluso se identifican con su celular, lo cual es en verdad preocupante. 

Esto está ocasionando cambios interesantes.  Por ejemplo, todos esos mensajitos de texto—y la flojera que causa tener que teclearlos, supongo—están ocasionando cambios informales y deformaciones al español escrito.  Una conversación típica podría ser:

—Ke rollo?
—No ps nada
—Vas a ir al cine vdd?

Este tipo de deformaciones también están creciendo por el uso de mensajería instantánea (Messenger, Google Chat, Skype, etc.).  Cuando intento platicar con una de mis sobrinas por Messenger, a veces me dan ganas de darle un sape virtual y decirle: "¡escriba bien, no sea payasa!", pero me las aguanto.  Estos programas, también los están acostumbrando a que ahora se puede tener conversaciones de video o voz internacionales gratis o a muy bajo costo.  En otras palabras, la dimensión de la distancia comienza a cambiar.  El mundo no solo es plano sino que comienza a encogerse.

Una característica más que se me ocurre sobre la generación M es que, los chicos de ahora están (¿mal?)acostumbrados a tener las cosas on-demand, es decir, cuando ellos quieren y como ellos quieren.  Si quieren música, se van a iTunes, o BitTorrent o <inserte aquí la herramienta de piratería de moda>, la bajan y listo; ya no están limitados por la música de la radio o los discos en la tienda del mall.  Si quieren un libro es cuestión de pedirlo por Amazon o similares y obtenerlo.  ¿Aburrido? Solo "prende" YouTube y puedes perder horas enteras viendo todo tipo de tarugadas; ya no están limitados a lo que ofrece la tele.  La palabra clave, supongo, es opción.  Ahora tienen más opciones que nunca.  Lo cual quizá es bueno y malo a la vez.

Por otro lado también se pueden observar una serie de cambios y situaciones sociales interesantes.  Una de ellas me la apuntó Alex Briseño: los hijos de los dueños de muchas empresas están comenzando a tomar las riendas.  Es decir, un empresario que hoy tiene 50-60 años y que puso su negocio propio ahora está dándole el control a su hijos para que se hagan cargo.  Estos "hijos de dueños" son de la generación i, y no se sienten intimidados por la tecnología, lo que es más, lo ven como algo favorable, algo que trae un valor agregado.  Si alguna vez se han dedicado al negocio de vender "sistemas" se habrán quizá dado cuenta que con excepción de empresarios con mucha visión, la mayoría de la generaciones anteriores percibían esto como un costo, no como algo que les pudiera ayudar a ganar dinero.  Los "hijos de dueño", sin embargo, no solo no tienen problema con esto, sino que te buscan para que les hagas un sistema.  Eso a su vez comienza a cambiar la dinámica de la competencia en muchos ámbitos.

Combinado con la maduración de la globalización 2.0, el inicio de la 3.0 esto está permitiendo que los David comiencen a competir con los Goliat.  La Cola Larga está comenzando a esparcirse.  Dos ejemplos locales son que en Cd. Juárez, en los últimos 6 u 8 meses, Cablemás comenzó a competir con Telmex en telefonía; Volaris e InterJet, dos aerolíneas de bajo costo comenzaron a competir con Aeroméxico.

Pero con todas las maravillas de la tecnología hay otra cosa que está ocurriendo: está creciendo la brecha digital, el digital divide.  Es decir después de darte cuenta que el internet es maravilloso y que el acceso a la información es una necesidad porque uno como individuo está compitiendo con personas de todo el mundo, la siguiente pregunta inevitablemente es "¿y qué hay de los millones de mexicanos que aún viven en extrema pobreza? ¿Cómo sobreviviran en este nuevo mundo?"

Desgraciadamente no hay respuestas alentadoras.  La única manera de competir es a través de la educación y de ofrecer algo más.  En otras palabras, no competir en la maquilada de las cosas o de la información—siempre habrá mano de obra más barata en un país más desesperado—sino competir ofreciendo las cosas que requieren de más coco, de más intelecto. Seguro, un ingeniero hindú o chino de sistemas promedio sale más barato que yo, pero ninguno, de todos los que conozco y con los que he trabajado tiene la misma capacidad que yo.  Y no es por ser arrogante, simplemente les ha faltado cayo y colmillo.  No significa que no haya ingenieros competentes en otros países, significa que esos ingenieros no son de bajo costo.  Incluso eso está cambiando claro, al punto que en 10 años quizá estemos hablando de otros países.

Esta es una realidad difícil de aceptar.  Aunque hay que mencionar que sí hay algunas personas haciendo algo concreto al respecto.  Proyectos como el de Una Laptop Por Niño (OLPC) están tratando de atacar este tipo de problemas, pero la tecnología en sí es una solución insuficiente.

Generación W

La W es de wireless.  Esta generación serían los hijos de la generación M, nacidos quizá unos 15 o 20 años más en el futuro.

Si todo progresa como hasta ahora, más temprano que tarde la idea de las redes inalámbricas a nivel ciudad o región se harán realidad a través de cosas como WiMAX o mesh networks.  En otras palabras para entonces ya no estarás atado a tu casa o tu restaurante favorito para estar conectado.  Esto no solo dará a pie a dispositivos más sencillos y a la vez sofisticados—¿imaginas el iPhone del futuro?—sino que haría el sueño de OLPC una realidad.

Una vez liberados de los cables, estos niños podrán asimilar información y tecnología de manera casi instantánea.  De hecho, la idea de adiciones bio-tecnológicas al cuerpo humano no está completamente fuera del rango de posibilidades.  Imagina que en lugar de cargar un dispositivo como un celular o tableta inteligente que te brinda información, ésta esté integrada a ti.  Una red inalámbrica ubicua y un "chip" integrado podría darle la capacidad a los niños de este siglo de comunicarse y compartir información pseudo-psíquicamente en una red verdaderamente P2P.  Piensa en los Borg, de Star Trek, pero no tan feos y con independencia de acción.

¿Todavía suena como ciencia ficción?  Considera que en unos 15 años seguramente habrá avances significativos en la nanotecnología y que según algunos expertos para el 2029 también habrá tanto el hardware como el software necesario para tener inteligencia artificial a nivel humano.  Supon que se retrasen algunos años, el doble aproximadamente, y esto no se de sino hasta mediados de siglo.  Los niños de la generación W estarán apenas entrando a la adolescencia.

Sin embargo hay cosas que podrían descarrilar todo esto.  Conflictos globales persistentes, como la actual guerra en Irak podrían llevar a un des-aplanamiento del mundo y a que se vuelvan a cerrar las fronteras, regresándonos a la era Reagan.  Simplemente consideren algunos de los argumentos de los actuales candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU., Barack Obama y Hillary Clinton.  Ambos han expresado que quieren re-negociar el TLC.  Entre eso, y el muro—perdón, "barda"—fronterizo que tan insistentemente y están construyendo, no inspira precisamente un ambiente de apertura para el futuro.  Siguiendo esta línea de pensamiento, no es tampoco descabechado pensar en un Great Firewall estadounidense o europeo modelado después del de China.  Si esto llegara a ocurrir y regresáramos a un mundo cerrado, la humanidad en mi humilde opinión, se estaría dando en la torre de motu proprio.

Pero todas estas son meramente posibilidades.  Lo bonito del futuro es que aún no está escrito, ¿verdad?

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