En un día como este acalló el pecho tu aliento ¿recuerdas padre? No era tan frío como hoy, no estábamos encima de la ciudad, sino ahogándonos en su concreto y sus sirenas.
En un día como este se derrumbó la montaña, tu sonrisa y los brazos enormes que nunca me volverán a cargar ¿recuerdas padre? No había un cielo tan grande ni este olor a tierra fresca.
En ese día las flores significaban otra cosa y los pájaros podían cantar sin decir nada.
En un día como este, estaba yo lejos de casa, y ni siquiera me pude despedir ¿recuerdas padre?
Ahora mi nombre está pintado sobre tu lápida y es tan difícil dejarte atrás al final del camino esbelto, en esta colina, sin poderte abrazar.
Padre, ya no eres sino polvo, hueso y memoria. Igual que yo.